Adriana Blanco | Mitos que creen los millennials sobre las tarjetas de crédito
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Mitos que creen los millennials sobre las tarjetas de crédito

Hace un par de años, el diario estadounidense The New York Times publicó un artículo que rápidamente se volvió famoso How Millennials Became Spooked by Credit Cards (Cómo los millennials terminaron asustados por las tarjetas de crédito). Y es que uno de los pensamientos que traen sumamente arraigados los millennials está vinculado con el concepto del crédito.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del INEGI:

  • 4 de cada 10 mexicanos disponen de al menos una tarjeta de crédito.
  • Sin embargo, 56% de la población no tiene cuenta bancaria.
  • La tasa de morosidad de tarjetas de crédito (5.0% en junio de 2016) está entre las más elevadas de los créditos al consumo.
  • En México, poco más del 40% de los usuarios de tarjeta de crédito son totaleros, esto significa que cada mes pagan el 100% de las compras que realizan con su plástico, la utilizan como medio de pago.
  • El 60% corresponde a los no-totaleros, los que acarrean una deuda por lo que generan intereses que recibe la institución emisora de la tarjeta.

Si estás pensando en solicitar tu primer crédito, lo mejor es informarte y no dejarte llevar por mitos que muchas veces carecen de fundamento. A continuación, te mostramos una lista de las creencias erróneas más difundidas sobre las tarjetas de crédito.

#1 Son caras. Existen tarjetas de crédito para todo tipo de usuarios. El costo depende de los beneficios que incluya tu tarjeta. Los bancos ofrecen cuentas básicas sin ningún costo, aunque te ofrecen muchos menos servicios que las de costo alto.

#2 Me endeudaré de por vida. Tener una TDC es una gran responsabilidad. La mayoría de ellas te cobra una cuota anual. Además, si te atrasas en tus pagos se acumularán intereses que incrementarán tu deuda. Si no controlas tus gastos tendrás problemas, pero si los organizas será una herramienta útil.

#3 Son la puerta de entrada a créditos futuros. Si manejas bien tu tarjeta de crédito será una buena carta de presentación cuando pidas un crédito más grande, como para comprarte un automóvil o una casa. Si, en cambio tienes retrasos en tu pago o no cubres el total de tus pagos, cualquier institución a la que le pidas un crédito te lo negará. Una TDC no garantiza que alguien más quiera o no prestarte dinero, depende del manejo que le des.

#4 Todas son iguales. Como todo producto, existen tarjetas para cada persona. ¿La usarás para las compras del supermercado, para viajes, para restaurantes o con ella piensas adquirir aparatos electrónicos? Cada una te ofrece beneficios diferentes y, por lo tanto, sus costos varían. Cada banco tiene una oferta diferente, antes de solicitar una, ten claro para qué la usarás.

#5 Cualquiera puede tener una. No sería conveniente para el banco prestar dinero a cualquier persona. Primero se hace una investigación básica para saber si tienes la capacidad de pagar deudas y si tus ingresos son constantes.

#6 Resolverán mis problemas financieros. Tampoco esperes que sea una solución mágica para tus finanzas personales. La TDC te permite hacer compras que pagarás después, si estás en condiciones de cubrir el total de tu deuda todo saldrá bien. En cambio, si gastas más que lo que puedes pagar, los intereses se acumularán y el banco te cobrará mucho más de lo que compraste con ella.

#7 Cualquiera me servirá. Este es uno de los errores de muchos “tarjetahabientes”. Quizá el promotor te habló con mucha emoción de todos los beneficios de la tarjeta de viajes asociada a una aerolínea y te convenció, pero viajas muy poco. Todas las tarjetas tienen beneficios para sus usuarios, pero en muchas ocasiones no se usan. Si usas tu tarjeta para hacer las compras del súper cada semana, las millas de vuelo que acumules quizá se pierdan en unos meses sin que hayas decidido usarlas.


Una TDC es una oportunidad para comenzar tu historial crediticio. Si eliges la correcta y le das buen uso será una experiencia que querrás repetir. En cambio, si te dejas convencer por todo lo que se dice sobre ellas, muchas veces por desconocimiento, lo más probable es que te arrepientas por tener la tarjeta equivocada o no tenerla cuando sí la necesites. Investiga y si consideras que es momento de pedirla, compara tus opciones,  antes de aplicar.

Soy Adriana Blanco, Agente Patrimonial certificada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde marzo del 2013.

Te asesoro con una adecuada planeación financiera para que logres tus metas siempre con la mejor protección. Mis servicios, consisten en una asesoría comparativa de planes para el ahorro con diferentes empresas; ajustándonos al perfil, necesidades y prioridades de los clientes.

¡Escríbeme en asesoria@adrianablanco.mx y con mucho gusto te atenderé!

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