Adriana Blanco | Propósitos para mejorar tu salud en 2018
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Propósitos para mejorar tu salud en 2018

Acabamos de empezar un nuevo año y nos trae siempre la oportunidad de volver a establecer metas. Una de ellas debe ser caminar hacia un estilo de vida más saludable en todos los sentidos, tanto personal, profesional como financiero. Los estilos de vida, es decir, las maneras en las cuales elegimos comportarnos, son el determinante más importante para nuestra salud.

Sin embargo, que tus grandes propósitos no siempre lleguen a completar la primera semana del año no es motivo para renunciar. De hecho, estos son unos cambios sencillos pero poderosos que pueden ayudarte a que, efectivamente, este inicio de año traiga mejoras a tu salud en 2018.

1. Deja el ascensor y sube por las escaleras

Hay mucha gente que por carga laboral, tiempo, posibilidades económicas, falta de costumbre o de condición física no dedica parte de su ocio a hacer ejercicio.

Un estudio publicado recientemente en la revista The Lancet concluye que cualquier actividad física que nos ayude a alcanzar los mínimos recomendados de 30 minutos al día o 150 minutos a la semana tiene un efecto protector sobre la salud cardiovascular y la muerte prematura.

Eso incluye ir a entrenar, pero también subir y bajar escaleras, ir caminando a trabajar o a la escuela, tener un trabajo que implique actividad física, hacer las tareas domésticas, cargar la compra hasta casa, etc.

Así que si incluyes cualquier actividad física en tu día te beneficiará, y subir por las escaleras en vez de hacerlo en el ascensor no requiere mucho tiempo, equipamiento ni preparación.

2. Empieza a entrenar sin excusas

Cuando arrancamos un nuevo año, la motivación sigue en auge y con el gimnasio recién pagado, vamos varias veces a la semana sin dudarlo, pero según avanzan los días, la motivación decae y las excusas aparecen.

¿Cuántas veces has dejado de ir al gimnasio o salir a correr porque simplemente no te apetecía? Para este año, piensa en entrenar como en una cita con tu médico: le haces hueco porque es por tu bien. Dale prioridad.

3. Deja estacionado tu auto 

Si eres de los que va a todas partes en automóvil teniendo alternativas simplemente por comodidad, debes saber que no le estás haciendo un favor a tu salud.

Moverse en coche tiene un doble efecto perjudicial: por un lado, favorece el sedentarismo, que es un factor de riesgo para enfermedades del corazón, mientras que por otro, contribuye a la contaminación ambiental, causando a su vez patologías respiratorias y cardíacas.

En vez de eso, si puedes, camina o desplázate en transporte público o en bicicleta a trabajar. Tanto tu salud como nuestro planeta te lo agradecerán.

4. Reduce el alcohol que bebes de manera habitual

Aunque hayas escuchado que una copa de vino al día es buena para el corazón, o que una cerveza sea lo mejor para hidratarse tras hacer deporte, no es verdad. Todo alcohol es perjudicial y cuanto menos bebas, mejor.

Así que ¿por qué no intentas reducir la cantidad de alcohol que bebes normalmente? Puedes empezar por una cerveza o copa de vino menos al día, después manteniendo días libres de alcohol durante la semana y por último pasando semanas enteras sin beber nada de alcohol.

5. Come una pieza más de fruta cada día

La recomendación habitual es comer cuatro o cinco piezas de fruta al día, pero si normalmente no comes ninguna, pasar de cero a cuatro puede ser complicado.

Céntrate en comer una más de las que comías habitualmente y asentar ese hábito antes de añadir la siguiente. Lo más sencillo sería sumar esta pieza de fruta en el postre, pero existen muchas más posibilidades a través de las cuales podemos añadir fruta a nuestros platos.

6. Aprende a leer el etiquetado de los alimentos

Parece difícil en un inicio pero solo hay que aplicarse un poco para desenmascarar la información que incluyen y que es muy importante: los ingredientes y en qué cantidades, así como el aporte nutricional que contienen.

Para empezar, fíjate en si el alimento tiene más de 5 ingredientes. Normalmente, si es así, nos encontramos ante un alimento altamente procesado. Otra cosa a tener en cuenta es el porcentaje de cada ingrediente dentro del producto, que nos dice la cantidad del mismo que contiene. Un alto porcentaje de azúcar, por ejemplo, nunca será recomendable.

7. Ve más al mercado y menos al supermercado

Si no sabes distinguir del todo los alimentos procesados de los no procesados, anótate este nuevo propósito: llenar la cesta de la compra en el mercado antes que en el supermercado.

La mayoría de los productos que compras en el mercado son alimentos frescos sin procesar (fruta, verdura, pollo, carne, pescado…), mientras que en el supermercado ganan por mayoría los procesados.

Por otro lado, asegúrate de planificar lo que necesitas. No consiste solamente en hacer una lista, sino que esa lista esté basada en tu planificación de comidas de la semana. Así no dejarás hueco a la improvisación, que es donde se meten comidas insanas. Además, recuerda que ir a la compra con hambre es la forma perfecta de llenar el carrito de antojos innecesarios y, normalmente, poco sanos.

8. Come menos alimentos procesados

Los alimentos procesados por lo general contienen más sal, más azúcar y más grasas. Es decir, que son bastante menos sanos para tu organismo. Trata de evitarlos todo lo que puedas.

9. Reduce la sal y el azúcar de tus alimentos

Tomadas con moderación, no suponen un peligro, pero casi siempre tomamos más de lo que nos conviene. Reducirlos puede ser un buen propósito. Puedes empezar poco a poco para que no te sepa la comida insípida, o bien cambiándolos por otras especias y hierbas que te van a servir para descubrir nuevos sabores.

10. Duerme y descansa lo necesario

El ejercicio y la alimentación son dos pilares básicos de una vida sana. El descanso es el tercero, y para muchos es tan difícil de alcanzar como los dos primeros. El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes y, aunque no conlleva perjuicios a largo plazo, supone un impedimento a la hora de llevar a cabo nuestra vida cotidiana con normalidad.

Si eres una persona que le cuesta dormir, empieza por establecer un horario fijo de sueño y por llevar a cabo una rutina previa antes de acostarte.

11. Practica yoga u otra disciplina relajante

Algunas actividad, como el yoga, el pilates o el taichi, suponen un beneficio añadido al de realizar ejercicio físico: nos ayudan a relajarnos y nos enseñan técnicas (como la respiración controlada), que son muy útiles para otros apartados de nuestra vida. Dedicar un rato a despejar la mente y relajar el cuerpo no es un mal propósito para este nuevo año.

Puedes hacerlo desde casa, con un tapete como único equipamiento y dedicándole unos 10 o 15 minutos al día. Introdúcelo en tu rutina este 2018 y notarás sus beneficios.


Tener el estilo de vida que quieres depende de ti, sin embargo existen eventos inesperados que pueden cambiar las cosas. Protegerte contra enfermedades es importante, pero contar con el respaldo de un seguro es el mejor apoyo para hacer frente a los gastos inesperados que puedan surgir.

Si deseas más información sobre los Seguros de Gastos Médicos Mayores, puedes contactarme al (+52 1) 55 2520 2944 o escribirme al correo asesoria@adrianablanco.mx

 

Fuente: Vitónica

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