Adriana Blanco | Vive la vida slow: despacito
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Vive la vida slow: despacito

Llevamos ya 8 meses del año trabajando sin parar por lo que si son de los afortunados que podrán disfrutar de unos días de vacaciones, echar el freno es del todo recomendable. Trabajo, niños, atascos, bombardeos de información, emails y whatsapps a cualquier hora convierten nuestro día a día en un maratón que dura meses. El resultado: un 75 por ciento de los mexicanos padece de estrés cotidiano, sobretodo laboral.

Nada raro ya que más de un tercio de los trabajadores dedica parte de su tiempo de ocio a «rematar» asuntos profesionales. Es el llamado efecto blurring, esa frontera cada vez más difusa entre vida personal y laboral. Stop. Es momento de bajar el ritmo y de replantearnos el uso que hacemos de las horas así como de enfocar un cambio para nuestro regreso.

La filosofía de tomárselo con mucha calma

Es lo que lleva décadas proponiendo el movimiento slow, que cumple ahora 30 años y que nació de la mano de un sociólogo y gastrónomo italiano llamado Carlo Petrini, que vio en la apertura de un McDonald´s en la Plaza de España de Roma el augurio del final de un modo de vida. Aquel en el que nos tomábamos nuestro tiempo para recorrer el mercado, elegir los productos, cocinar y comer en torno a una mesa y una conversación. Fundó entonces el movimiento Slow Food que hoy está presente en más de 150 países y sigue fiel a su filosofía de promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo natural.

La velocidad origina superficialidad, insatisfacción, soledad, estrés…

Lejos de quedarse en una moda pasajera, se ha convertido en un movimiento global, cuyo ejemplo se ha extendido a otros ámbitos. Entre ellos el urbanismo, inspirando, por ejemplo, el nacimiento de las slow cities, donde habitantes y visitantes valoran el estilo de vida desacelerado y donde el ruido, el tráfico y las prisas no son bienvenidos. Ya hay en el mundo más de 100 localidades lentas.

¿Tecnología lenta?

Algo serio está pasando cuando parece que hasta los geek, apasionados de las nuevas tecnologías, están agotados. La red social de moda se llama Mastodon y pretende hacerle la competencia a Twitter volviendo a la moderación de los inicios, cuando seguíamos a poca gente bien escogida. Por otro lado, una plataforma de ligue como Tinder que permite encontrar el máximo de gente en el menor tiempo, le ha salido también un competidor tranquilo, Once, que te presenta a una posible pareja al día, no más.

Señales que nos piden hacer un alto

El antídoto está en una inyección de calma, sin embargo, en un mundo enfermo de prisa la desaceleración que propone el movimiento slow puede ser recibida por muchos, con escepticismo. Sin embargo desde el movimiento aclaran que no se trata de vivir en slow motion las 24 horas, sino de buscar el ritmo justo que cada situación requiere para actuar con tranquilidad, o simplemente, para darnos el gusto de detenernos sin sentirnos culpables.

El multitasking se ve como una virtud…

El impulsor de otra de las corrientes herederas de ese espíritu slow, Jonh J. Drake, también le dio un golpe de timón a su vida. El autor de Vivir más, trabajar menos, era un importante ejecutivo que, harto de su vida, se pasó al extremo opuesto. El movimiento conocido como down-shifting (en inglés, reducir la marcha de un vehículo) anima a seleccionar nuestras necesidades con el objetivo de tener que trabajar menos para satisfacerlas, ahorrándonos así, de paso, la tensión, la frustración y el estrés. La clave está en dedicar más tiempo a cuidar conscientemente la salud, la alimentación, el descanso físico y mental, las relaciones…

Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, también le dio vueltas a la importancia de un cambio de prioridades, llegando a la conclusión de que el camino a la felicidad y la prosperidad reside en una disminución organizada del trabajo.

Años después, la teoría de Russell parece sintonizar con los millennials. Un estudio de la consultora PwC, en colaboración con la Escuela de Negocios de Londres y la Universidad del Sur de California señala que la mayor parte de los trabajadores de esta generación renunciarían a una parte de su salario a cambio de tener más tiempo libre. Pero aunque parece que nadie está, a priori, en desacuerdo con la máxima de trabajar para vivir y no vivir para trabajar, ponerla en práctica no es tan sencillo en un entorno que hace de la «multitarea» una virtud. Un problema disfrazado de solución que es socialmente aceptado porque se relaciona con una «mejor productividad» cuando la ciencia demuestra lo contrario: si estamos cansados, estresados o insatisfechos, somos menos eficaces.

5 tácticas slow para practicar siempre

Desconecta. Literalmente: apaga la televisión, el celular y la computadora. Reserva algunos momentos del día para consultar tus mensajes y el resto del día, olvídate. También está prohibido hablar de trabajo.

Practica el DIY (Do it yourself). Realizar una tarea manual es una técnica perfecta para despejar la mente. Siempre existe el momento para aprender a tejer, a restaurar muebles, a hacer pan….

Constrúyete un refugio. Un pequeño rincón privado (por ejemplo, tu butaca favorita), que sea un remanso de paz y tranquilidad. Acude a él al menos una vez al día, si es en soledad y en silencio mejor que mejor.

Agenda en blanco. Reserva unas horas a la semana sin planes. Cuando llegue el momento, haz lo que te pida el cuerpo (o, simplemente, no hagas nada).

Aprende a decir no. Verás qué rápido podrás liberar tiempo en cuanto te deshagas de compromisos que no te interesan, eventos que no te apetecen, tareas que no te corresponden…


La tranquilidad también pasa por lograr un retiro cómodo, en el que puedas disfrutar de la vida sin preocupaciones.

Soy Adriana Blanco, Agente Patrimonial certificada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde marzo del 2013. Te brindo el mejor servicio de asesoría con una estrategia financiera personalizada, adecuada a tus necesidades para lograr tu entera satisfacción.

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Fuente: Mujer Hoy

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